
Un trágico accidente aéreo sacudió Washington D.C. la noche del miércoles, cuando un avión comercial y un helicóptero militar chocaron en pleno vuelo, cayendo al río Potomac. El siniestro, ocurrido cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan, dejó un saldo devastador, sin sobrevivientes entre los ocupantes de ambas aeronaves.
El avión, un Bombardier CRJ700 operado por una aerolínea regional, transportaba a 60 pasajeros y cuatro tripulantes, incluyendo reconocidos deportistas. Entre las víctimas se encontraba un grupo de patinadores artísticos de renombre internacional. Por otro lado, el helicóptero militar Sikorsky UH-60 Black Hawk llevaba a bordo a tres soldados en una misión de entrenamiento.
Las labores de rescate se vieron complicadas por las bajas temperaturas y la fuerte corriente del río, logrando hasta el momento la recuperación de al menos 30 cuerpos. Las autoridades han descartado cualquier indicio de un atentado y han iniciado una investigación para esclarecer las causas de la colisión.
El impacto de este desastre ha generado conmoción a nivel nacional, con muestras de condolencias y llamados a una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad aérea. La comunidad deportiva, en particular, se encuentra de luto ante la pérdida de talentosos atletas.


