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La derogación de aranceles al arroz estadounidense reabre el debate agrícola en República Dominicana

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La derogación de aranceles al arroz estadounidense reabre el debate agrícola en República Dominicana
La derogación de aranceles al arroz estadounidense reabre el debate agrícola en República Dominicana
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La derogación del decreto 693-24 y el nuevo escenario comercial para el arroz estadounidense han colocado a la producción arrocera dominicana ante una etapa distinta, en la que tanto los productores como los consumidores siguen con atención los posibles efectos de una mayor entrada del cereal importado al mercado local.

El Decreto 693-24 establecía anteriormente un arancel de 20 % para determinadas importaciones de arroz dentro del contingente correspondiente y de 99 % fuera de dicho contingente. Específicamente, para el grano originario de Estados Unidos contemplaba una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas con arancel cero, aplicando la tarifa de 99 % una vez rebasada esa cantidad.

Sin embargo, el Poder Ejecutivo dejó sin efecto este régimen mediante el Decreto 635-26, emitido el 9 de septiembre de 2026. Esta medida se adoptó mientras república dominicana y Estados Unidos mantenían conversaciones sobre sus relaciones comerciales y el cumplimiento de los compromisos del tratado DR-Cafta. Previamente, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos había señalado la importancia de derogar el Decreto 693-24 para garantizar el acceso pleno del arroz estadounidense al mercado dominicano. En febrero de 2025, el presidente Luis Abinader había defendido la vigencia del decreto arancelario argumentando que protegía la producción nacional.

Ante la nueva disposición, el sector arrocero dominicano sostiene que la producción nacional cubre actualmente la mayor parte del consumo interno. Datos del Ministerio de Agricultura citados recientemente indican que la cosecha de 2025 equivalió a cerca del 96 % de la demanda estimada para ese año. No obstante, los representantes del sector han manifestado temor de que una mayor afluencia de arroz estadounidense presione a la baja los precios internos y reduzca el espacio de comercialización para la cosecha local.

La discusión también contempla una marcada diferencia de productividad entre ambos países. Cifras manejadas por el sector sitúan el rendimiento promedio en república dominicana en unas 5.28 toneladas por hectárea en 2024, en contrastante comparación con las 9.42 toneladas por hectárea registradas en Estados Unidos.

La referencia histórica de Haití

En medio de este debate, la experiencia de Haití surge como un antecedente analizado por los sectores económicos. En el país vecino, la liberalización de las importaciones de arroz llevada a cabo durante la década de 1980 y, de forma más aguda, la reducción arancelaria de 1995 modificaron drásticamente la balanza entre la producción nacional y las compras al exterior.

Haití eliminó en 1986 las restricciones cuantitativas que limitaban la entrada de arroz y las sustituyó por un arancel del 50 %. Como resultado, las importaciones escalaron de 7,000 toneladas métricas en 1985 a 25,000 en 1986, superando las 140,000 toneladas para 1994. El punto de inflexión ocurrió en 1995, cuando el arancel se redujo aún más, pasando del 50 % al 3 %. En ese mismo año, las internaciones aumentaron en más de 60,000 toneladas hasta alcanzar las 207,000 toneladas métricas, con Estados Unidos consolidado como su principal proveedor. Registros del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) señalan que la producción arrocera haitiana se estancó durante ese periodo.

El USDA también indicó que el arroz importado desde Estados Unidos resultaba considerablemente más barato que ciertas variedades cultivadas localmente en Haití. Si bien la disponibilidad de un producto a menor costo impulsó el consumo, un estudio del organismo identifica otros factores determinantes en el deterioro agrícola haitiano, tales como:

  • El reducido tamaño de las explotaciones agrícolas.
  • La falta crónica de financiamiento.
  • Problemas recurrentes con la calidad de las semillas.
  • El acceso limitado a fertilizantes y maquinaria adecuada.
  • El deterioro avanzado de los sistemas de irrigación.

Este proceso acumuló asimismo una dimensión política relevante. En 2010, el expresidente estadounidense Bill Clinton reconoció públicamente que las políticas comerciales que facilitaron la entrada masiva de arroz extranjero a Haití constituyeron un error. Clinton asumió la responsabilidad por respaldar dichas medidas, admitiendo que debilitaron la capacidad productiva de la nación caribeña.

Diferencias estructurales con República Dominicana

Analistas y expertos apuntan que la experiencia haitiana no implica necesariamente que República Dominicana vaya a replicar un escenario idéntico, ya que las realidades socioeconómicas y agrícolas de ambas naciones divergen profundamente.

Mientras que Haití llegó a una situación de dependencia absoluta tras décadas de baja productividad y deficiencias severas en su infraestructura rural, República Dominicana cuenta con una producción arrocera estructurada a escala nacional, un sector altamente organizado y un volumen que satisface casi la totalidad de la demanda interna, exigiendo ahora mecanismos gubernamentales para salvaguardar la competencia justa frente al grano extranjero.

Source: El Nacional | Economía.

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