Un equipo de arqueólogos ha descubierto más de una veintena de estatuas de bronce de 2.000 años de antigüedad en unas instalaciones termales de la región italiana de Toscana. El extraordinario hallazgo «reescribirá la historia» sobre la transición de la civilización etrusca al Imperio romano entre los siglos II y I a. C., aseguran los investigadores.

Ministero della cultura
Como prueba de la importancia del hallazgo, el ministerio anunció la construcción de un nuevo museo en la zona para albergar las figuras y otros objetos de bronce, que están en perfecto estado de conservación gracias al barro que los protegía. Se puede apreciar los delicados rasgos faciales y túnicas onduladas de las estatuas, así como inscripciones etruscas y latinas.

Italian Culture Ministry / AP
Las letras en ambos idiomas en las estatuas –entre ellas representaciones de Apolo e Igea, los antiguos dios y diosa griegos de la salud– demuestran que las familias etruscas y romanas rezaban juntas a las divinidades en el santuario sagrado de las termas, a pesar de los conflictos que marcaron el final de la civilización etrusca y la expansión del Imperio romano en la hoy Italia central (las actuales regiones de Toscana, Umbría y Lacio).

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«Mientras se libraban guerras sociales y civiles fuera del santuario, […] dentro del santuario las grandes familias de las élites etrusca y romana rezaban juntas en un contexto de paz rodeado de conflictos», dijo Jacopo Tabolli, que coordinó la excavación para la Universidad para Extranjeros de Siena. «Esta posibilidad de reescribir la relación y la dialéctica entre etruscos y romanos es una oportunidad excepcional», agregó.
Según precisan desde el ministerio, algunas de las piezas son figuras enteras de deidades con aspecto humano, mientras que otras son partes individuales del cuerpo y órganos que se habrían ofrecido como ofrendas a los dioses. Asimismo, junto a estos objetos se encontraron 5.000 monedas de oro, plata y bronce.
«Es un descubrimiento que reescribirá la historia», aseguró Tabolli.



