Con escasa presencia de la clase artística, velan los restos del merenguero alex bueno en el Teatro nacional
SANTO DOMINGO — En un ambiente donde la solemnidad se mezcló con la nostalgia, familiares y un grupo de fieles admiradores dieron el último adiós a una de las voces más prodigiosas de la música dominicana, alex bueno, cuyos restos fueron expuestos este lunes en el lobby del Teatro Nacional Eduardo Brito.
Sin embargo, el elemento que más llamó la atención de la prensa y de los asistentes no fue solo el dolor de la pérdida, sino la notable y sorprendente ausencia de los colegas de la clase artística que compartieron escenarios y gloria con el intérprete durante sus décadas de trayectoria.
Una despedida íntima marcada por el vacío de la industriaDesde tempranas horas de la mañana, el féretro rodeado de coronas de flores blancas recibió a los familiares más cercanos del artista.
A pesar de la magnitud de su legado musical y de haber sido uno de los pilares del merengue y la bachata de los años 80 y 90, los asientos destinados a las grandes figuras del entretenimiento permanecieron, en su gran mayoría, vacíos.
«Es una pena ver cómo un gigante de nuestra música, que nos dio tanta gloria y momentos inolvidables, sea despedido con tanta indiferencia por parte de quienes alguna vez compartieron el aplauso con él», expresó visiblemente afectado un allegado a la familia.
Entre las escasísimas personalidades del ámbito musical que se presentaron a ofrecer sus condolencias, se percibía un aire de resignación y queja unánime: el «Mayimbito» merecía una despedida multitudinaria por parte del gremio que ayudó a construir.



