Las entregas voluntarias de personas requeridas por la Policía Nacional por su presunta vinculación a distintos hechos delictivos ya superan los 90 casos al cierre de septiembre, informó este miércoles el vocero de la institución, coronel Diego Pesqueira.
“En lo que va de este mes de septiembre ya sobrepasan los 90 presuntos delincuentes que estaban siendo requeridos por distintas circunstancias… quienes han optado por entregarse”, expresó el alto oficial.
La cifra refleja un aumento a sólo cinco días del último balance ofrecido por las autoridades, que contabilizaba 85 entregas hasta el 25 de septiembre.
El debido proceso
Pesqueira indicó que las personas que han acudido a las dotaciones policiales han sido remitidas a la justicia y que, de acuerdo con cada expediente, algunas han quedado sujetas a medidas de coerción mientras otras continúan su proceso judicial. “A todos se les ha respetado el debido proceso”, aseguró.
Consultado sobre un video que circula sobre dos supuestos delincuentes que, según la denuncia, intentaron entregarse en Barahona sin que la Policía lo aceptara, el vocero respondió que el hecho ocurrió la semana pasada y que se trataba de dos personas buscadas con armas de fuego.
Aunque dijo no tener mayores detalles sobre las circunstancias en las que se produjo el incidente, el oficial afirmó que finalmente ambos fueron recibidos y trasladados a la jurisdicción correspondiente.
El llamado de la Policía
Las entregas ocurren en momentos en que la actual dirección de la Policía Nacional ha endurecido su mensaje hacia las personas perseguidas por la comisión de delitos.
El director de la institución, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, ha llamado a quienes son buscados por las autoridades a entregarse y ha advertido que aquellos que decidan no hacerlo continuarán siendo perseguidos
Rodríguez García sostuvo que uno de sus principales objetivos es “revertir el temor”, de modo que quienes delinquen sean quienes teman a la autoridad y no los ciudadanos.
El jefe policial también ha advertido que quienes se resistan tendrán que enfrentarse a los agentes en el terreno donde se produzca la intervención.




