La inteligencia artificial (IA) está revolucionando las industrias culturales. La semana pasada, en la Feria del Libro de Frankfurtvolvieron a expresarse los temores a una avalancha de libros generados por IA. En la industria musical hace tiempo que se habla del mismo problema. En el cine también, pero algunos lo ven incluso como una oportunidad: el mes que viene, por ejemplo, se celebra CineIA, el primer festival de cine en español creado con IA.
El periodismo no ha quedado al margen del debate de la utilización de la IA y sus límites. La radio pública alemana ARD emite, por ejemplo, los informes de tráfico locales y los partes meteorológicos nocturnos con voces artificiales generadas por IA, aunque basadas en las de sus locutores reales. Y la emisora BioBioChile acompaña desde hace semanas los artículos de su página web con un aviso que advierte que el texto ha sido generado por IA, algo que no ha pasado desapercibido entre los usuarios. Algunos se muestran francamente enfadados con el medio.
«Lo importante ahí es que haya una supervisión humana, y por lo que yo vi en BioBio la hay, no se publica cualquier cosa», señala a DW Natalia Zuazo, experta argentina en el tema y autora del informe de la UNESCO ‘Periodismo e inteligencia artificial en América Latina’. Zuazo nos recuerda que hace años que se publican textos generados automáticamente, sobre todo en artículos deportivos o relacionados con el clima.
- Una historia que no empieza con la IA
Por ejemplo, desde hace más de diez años, el periódico estadounidense Los Angeles Times publica en su página web artículos sobre terremotos generados automáticamente a partir de los datos recibidos de los sensores sísmicos de los centros de investigación. Pero, en ese caso, el texto sigue una plantilla que es automáticamente rellenada con los datos de ubicación e intensidad del sismo. Sin embargo, hoy en día las posibilidades son incluso mucho mayores.
«Hay un ejemplo que a mí me gusta bastante, que es Ambiental Media, de Brasil, que utiliza IA para información climática y hace una buena combinación de herramientas automatizadas con periodismo hecho por personas humanas», afirma Zuazo, poniendo un ejemplo actual.
Hay muchos otros medios que también lo hacen en la región. Por ejemplo, El Comercio , de Perú, utilizó el año pasado en el proyecto #SinFiltrosEnElPoder un sistema patrocinado por OpenAI que cruzaba bases de datos públicas para investigar a los candidatos electorales. O Chequeado, en Argentina, que utiliza la IA para la verificación y la detección de desinformación. Algo similar a lo que hace Verificado en México.
«La IA generativa, o sea, la que aprende de sí misma y y va luego desarrollándose, lo cambia todo… y va a cambiar radicalmente la información y el periodismo», opina Miguel Ormaetxea, veterano periodista que ahora asesora a empresas tecnológicas y edita el medio especializado Mediatics. «Todavía no sabemos muy bien cómo, lo que sí podemos más o menos colegir es que supone un cambio importantísimo», dice en entrevista con DW. «Lo único que podemos saber es que el periodismo, tal y como lo hemos conocido, no va a existir más», afirma, augurando un «salto cuántico».
En un artículo en la revista trimestral de tendencias del Frankfurter Allgemeine Zeitung titulado ‘Menschen oder Maschinen?’ (‘¿Personas o máquinas?’), Berthold Kohler, uno de los cuatro editores del prestigioso diario alemán expresa algo parecido. Sin embargo, dice que la evolución futura no hay que dejarla a merced de la IA, sino de los lectores: «La decisión de cuánta inteligencia humana debe sobrevivir en el periodismo, no la tomamos al final los periodistas, editores o directivos de las editoriales, sino las lectoras y lectores, usuarias y usuarios. Ellos determinan con su comportamiento de uso y de compra, qué ofertas periodísticas va a haber en el futuro y de quién es la responsabilidad de idearlas y llevarlas a cabo: de las personas o de las máquinas».
¿Está en peligro el trabajo de los periodistas?
Este creciente uso de la IA en la prensa ha hecho crecer el temor de los periodistas a perder su trabajo. También en Alemania. Las voces sintéticas de los locutores de ARD, al menos, siguen trabajando mientras ellos duermen. Otros han tenido menos suerte: en agosto se anunció el cierre de una redacción regional en la ciudad de Colonia que suministraba contenidos para periódicos locales de Renania, con medio centenar de empleados afectados. Entre los motivos aducidos estaba el uso de la IA, que podría sustituir sus puestos.
«Tengo la impresión de que la IA suele ser un pretexto para implementar medidas de reducción de costos ya planificadas, al tiempo que se crea una imagen particularmente moderna», afirma sobre este caso la investigadora de medios Christina Elmer, profesora del Instituto de Periodismo de la Universidad Técnica de Dortmund, en la revista de la asociación de periodistas alemanes DJV. En su último número hace un adelanto de una encuesta cuyos resultados se presentan este fin de semana en Magdeburgo.
La gran mayoría de los periodistas encuestados afirma utilizar habitualmente la IA, y casi dos tercios aseguran que les ayuda en la creación de sus textos. Una cuarta parte admite que la IA se utiliza en sus redacciones para generar artículos, aunque principalmente para notas breves. El mismo porcentaje lo ha utilizado para generar gráficos e ilustraciones. E incluso, en algún caso, para crear imágenes o videos. Mucho más extendido está el uso para investigar datos y para la verificación de información. Aunque la muestra no es representativa, da una idea de las tendencias en el sector periodístico alemán.
Sobre si ven peligrar su trabajo, la mayoría de los encuestados piensan que pronto serán reemplazados por la IA, aunque solo una cuarta parte tenían indicios concretos de que pudiera pasar. «Para mí, el mayor riesgo de los periodistas no es que los despidan, sino las condiciones absolutamente precarias con las que en general se trabaja en los medios de comunicación», dice Natalia Zuazo. Y agrega que «casi que ni siquiera llegan a tener miedo a ser despedidos, porque en general trabajan como freelancers, no como empleados».
En su opinión, es «inevitable la incorporación de la IA en los medios más masivos», pero «la tendencia es una combinación de ambas cosas». Es decir, el trabajo periodístico no va a poder ser sustituido, porque «tenemos también la evidencia de que los casos de periodismo hecho al cien por cien con IA son malos». El éxito, según ella, será para «los medios que combinen la herramienta automatizada o la IA con el trabajo periodístico hecho de manera rigurosa, y que, además, generen comunidades que tengan una identidad».
Omaetxea coincide, aunque se muestra mucho más optimista. «Yo creo que los periodistas tienen una oportunidad de oro, creo que tienen que subirse a esta ola de la IA y abrazarla absolutamente, pero sin olvidar nunca los principios básicos del periodismo de calidad». Y matiza: «Del periodismo». A secas.
Fuente: DW



