Desde que hizo público su diagnóstico de esclerosis múltiple (EM) en 2018, Selma Blair se ha convertido en una figura de inspiración para quienes padecen esta enfermedad, recibiendo numerosos elogios por su franqueza sobre el impacto devastador que tiene en su vida cotidiana.
Sin embargo, la actriz de 54 años acaparó titulares recientemente debido a su arresto tras un supuesto altercado con la tripulación de cabina a bordo de un vuelo de Delta. Según las acusaciones, la intérprete agredió a los auxiliares de vuelo e intentó abrir una puerta de la aeronave mientras esta se encontraba en el aire.
Los representantes legales de Blair han sostenido posteriormente que la actriz estaba sufriendo una emergencia médica derivada de la omisión de varias dosis de su medicación.
Este caso pone sobre la mesa una interrogante compleja: ¿puede la interrupción repentina de un tratamiento provocar un cambio tan drástico en el comportamiento? De acuerdo con especialistas, algunos fármacos recetados para la esclerosis múltiple y sus síntomas asociados pueden desencadenar reacciones de abstinencia graves, que incluyen confusión, alucinaciones e incluso episodios psicóticos.
Hasta el momento no se ha esclarecido de manera oficial qué medicamentos consumía Blair ni si estos guardan relación directa con el incidente ocurrido a bordo.
La larga batalla de Selma Blair contra la esclerosis múltiple
Selma Blair tenía 46 años cuando los médicos le diagnosticaron esclerosis múltiple, una afección neurológica incurable que afecta a cerca de un millón de estadounidenses. La enfermedad provoca que el sistema inmunitario ataque por error la capa protectora que recubre las fibras nerviosas en el cerebro y la médula espinal, alterando la comunicación entre el cerebro y el resto del organismo.
Este daño puede generar múltiples síntomas, tales como debilidad muscular, problemas para caminar, fatiga extrema, alteraciones visuales y dificultades de memoria o concentración.
Durante un evento de Women’s Health Lab el año pasado, la actriz señaló que considera haber padecido la enfermedad durante décadas antes del diagnóstico definitivo. Indicó que comenzó a experimentar problemas urinarios, de visión y de movilidad desde los siete años. En su infancia, los médicos investigaron la posibilidad de un cáncer pero, al descartarlo mediante pruebas, sus dolencias fueron ignoradas durante años. «Me tomó 30 años conseguir una resonancia magnética», declaró.
Asimismo, recordó que de niña despertaba por las noches con episodios de risa incontrolable seguidos de llanto, signos que hoy sospecha podrían corresponder a una forma de EM de inicio en la infancia, un tipo poco frecuente que representa entre el 3 y el 5 por ciento de los casos.
Para el momento en que recibió el diagnóstico formal, ya soportaba espasmos musculares, agotamiento y problemas de marcha, lo que en su momento la llevó a recurrir al alcohol para sobrellevar la situación. Su proceso quedó documentado en el filme de 2021 Introducing, Selma Blair, donde se expusieron sus dificultades para desplazarse sin bastón y la crudeza de someterse a terapias de alto riesgo.
En 2019, Blair se sometió a un trasplante de células madre hematopoyéticas (HSCT), un procedimiento riguroso que requiere quimioterapia para deprimir el sistema inmunitario antes de reintroducir células madre previamente recolectadas con el fin de restablecer un sistema de defensas que no ataque los nervios. Aunque puede ser muy eficaz en pacientes seleccionados, conlleva riesgos graves, incluidas infecciones potencialmente mortales.
En entrevistas posteriores, como su aparición en 2023 en el programa Meet the Press de NBC, la actriz admitió que continuaba experimentando dolor diario a pesar de notar mejoría en su salud general. También reveló que padece distonía, un trastorno del movimiento que provoca contracciones musculares involuntarias y afecta el habla, asemejándose a un tipo de tartamudez o síntomas similares al síndrome de Tourette. Además, se le ha diagnosticado el síndrome de Ehlers-Danlos, un trastorno del tejido conectivo que causa inestabilidad articular y dolor crónico.
Aunque en abril de este año comunicó que su esclerosis múltiple se encontraba en remisión desde 2021, la remisión clínica implica la ausencia de nueva actividad inflamatoria activa, mas no la desaparición total de los síntomas provocados por daños previos en el sistema nervioso.
El trasfondo farmacológico: ¿puede suspender MS detonar una crisis?
A lo largo de los años, Blair ha probado diversas alternativas terapéuticas. Además de la quimioterapia y el trasplante de células madre, informó en 2024 que recibía inmunoglobulina intravenosa (IVIG), un tratamiento a base de anticuerpos de donantes sanos que, si bien se emplea en ciertos desórdenes inmunológicos y neurológicos, no constituye un tratamiento modificador estándar de la enfermedad para la esclerosis múltiple.
También ha recurrido a la ketamina —prescrita a veces para casos graves de depresión o dolor crónico— y a inyecciones de Botox para aliviar la rigidez y los espasmos musculares vinculados a su condición neurológica.
En el pasado, la actriz ha estado relacionada con Mavenclad (nombre comercial de la cladribina), un fármaco que reduce la actividad de las células inmunitarias implicadas en la EM y que se administra en ciclos cortos, cuyos efectos perduran mucho tiempo después de haber ingerido las pastillas. Este medicamento no se asocia habitualmente con un síndrome de abstinencia psiquiátrico agudo si se interrumpe.
No obstante, muchos pacientes con esclerosis múltiple reciben fármacos adicionales para controlar síntomas específicos como el dolor neuropático, los espasmos musculares y los trastornos del sueño. Es precisamente la suspensión abrupta de algunos de estos medicamentos sintomáticos la que puede generar reacciones severas.
Medicamentos asociados con riesgos severos ante una interrupción repentina
- Baclofeno: Un relajante muscular empleado contra la espasticidad que actúa sobre los receptores GABA-B en el sistema nervioso. Su retirada brusca puede provocar un repunte en la actividad nerviosa, generando ansiedad, agitación, insomnio, empeoramiento de los espasmos y, en casos graves, alucinaciones, confusión, delirio y convulsiones. Los síntomas suelen manifestarse entre 24 y 72 horas después de suspenderlo.
- Gabapentina: Frecuentemente recetado para el dolor neuropático (sensaciones punzantes o de ardor). Su interrupción repentina puede desencadenar ansiedad, sudoración, agitación, náuseas e insomnio, además de reacciones poco frecuentes pero severas como confusión y síntomas psicóticos.
- Benzodiazepinas (como diazepam o clonazepam): Utilizadas para la ansiedad, los problemas de sueño o los espasmos musculares. Al potenciar los efectos del neurotransmisor calmante GABA, el sistema nervioso se adapta a su presencia constante. Su cese abrupto provoca un rebote en la actividad cerebral, manifestándose con ataques de pánico, temblores intensos, insomnio y, en situaciones críticas, psicosis, delirio y convulsiones potencialmente fatales.
Los expertos recalcan que la presencia de estos posibles efectos secundarios no confirma en absoluto que Blair estuviera consumiendo baclofeno, gabapentin o benzodiazepinas en el momento de los hechos, ni valida asumir que la abstinencia sea la única causa de su comportamiento. La propia esclerosis múltiple puede influir en la salud mental, siendo la depresión y la ansiedad relativamente comunes, mientras que las alteraciones psiquiátricas mayores como la manía o la psicosis —aunque raras— también se han documentado en relación con cambios inflamatorios cerebrales.
Recomendaciones médicas para los pacientes
Los especialistas insisten en que los pacientes que toman regularmente fármacos como baclofeno, gabapentin o benzodiazepinas jamás deben interrumpir su consumo de forma abrupta sin supervisión médica. Dependiendo del fármaco, la dosis y la duración del tratamiento, el cese seguro requiere una reducción gradual extendida a lo largo de semanas o meses.
Olvidar una dosis puntual no suele desencadenar un cuadro de abstinencia inmediata, pero ante el olvido se recomienda seguir las instrucciones del prospecto o consultar a un farmacéutico en lugar de duplicar las tomas. Por el contrario, los tratamientos modificadores de la enfermedad siguen pautas distintas; aunque no provocan síndromes de abstinencia tradicionales, su suspensión arbitraria puede permitir el retorno de la actividad inflamatoria y recaídas severas, por lo que cualquier modificación debe consultarse con un neurólogo.
Cualquier cuadro repentino de confusión, agitación extrema, alucinaciones o convulsiones tras interrumpir un tratamiento debe considerarse una emergencia médica susceptible de requerir evaluación urgente para descartar infecciones u otras complicaciones neurológicas.
Source: Daily Mail | Salud.




