Las autoridades de Nueva York han incrementado sus protocolos de supervisión y vigilan de cerca a los pasajeros procedentes de Rusia en uno de sus principales aeropuertos, tras los informes surgidos sobre la muerte de una investigadora a causa de la peste neumónica en territorio ruso.
Erica Schwartz, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), anunció durante un evento del Wall Street Journal que esta vigilancia se establecerá en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (JFK), ubicado en Queens, Nueva York, con el objetivo de proteger al país de posibles amenazas sanitarias.
«Estamos trabajando con el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado, el Departamento de Guerra y otras agencias dentro del gobierno para asegurarnos de saber exactamente si alguien de esa área llega a los estados unidos«, declaró Schwartz. «Tenemos una estación de salud portuaria configurada en JFK para poder realizar la vigilancia y el examen adecuados si alguien de esa zona ingresa al país. Estamos muy bien posicionados para garantizar que estemos protegidos de una amenaza potencial de esa naturaleza».
La alarma internacional se desató tras el fallecimiento de la investigadora de laboratorio rusa Darya Shipilova, de 28 años, quien perdió la vida tras sufrir un aparente accidente mientras trabajaba en el Instituto de Investigación Anti-Plaga de Irkutsk, en Siberia. Los informes de medios locales sugieren que contrajo la peste neumónica, aunque las autoridades rusas han disputado esta versión y sostienen que su deceso se debió a una «neumonía de etiología desconocida».
Por su parte, la madre de la joven, Svetlana, quien es profesional médica, ha rechazado tajantemente las especulaciones de que su hija se hubiese contagiado tras romper un tubo de ensayo en el laboratorio, calificando tal suceso de «imposible» dadas las condiciones de las instalaciones. Shipilova había sido hospitalizada el 29 de septiembre y falleció el 2 de octubre.
Aunque en un principio los reportes mediáticos apuntaban al fallecimiento de una segunda persona por la misma enfermedad, esta información también fue desmentida por las autoridades rusas. Como parte de la respuesta inicial, alrededor de 200 personas y cinco hospitales fueron puestos en cuarentena tras la muerte de Shipilova, pero estas medidas restrictivas concluyeron. El organismo estatal de vigilancia sanitaria de Rusia, Rospotrebnadzor, informó que el seguimiento a todos los contactos de la fallecida finalizó y que no se detectaron patógenos peligrosos en las casi 5,000 muestras analizadas. Igor Kobzev, gobernador de Irkutsk, señaló al respecto: «En medio del intenso escrutinio de los medios, los especialistas investigaron a fondo la situación. Fue una prueba, pero la superamos de manera digna».
Las autoridades estadounidenses estiman que unas 200 personas procedentes de Siberia llegan a los estados unidos cada año, haciéndolo principalmente a través del aeropuerto JFK en la ciudad de Nueva York. Los vuelos directos entre Rusia y los Estados Unidos se encuentran suspendidos desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, pero se calcula que varios miles de ciudadanos rusos continúan ingresando al país anualmente mediante vuelos con escala. Los principales aeropuertos receptores de estas conexiones son JFK, el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago y el Aeropuerto Internacional Dulles en Virginia. Hasta el momento no se ha aclarado si otras terminales aéreas han adoptado filtros similares para los viajeros procedentes de Rusia.
Aún no se han detallado los procedimientos específicos que incluirá esta supervisión o posible evaluación en el aeropuerto neoyorquino, aunque durante la pandemia de COVID-19 los controles sanitarios aeroportuarios solían incorporar revisiones de temperatura y cuestionarios sobre estancias recientes en zonas de transmisión activa. En su intervención, la directora de los CDC recalcó: «Lo que estamos haciendo desde una perspectiva de todo el gobierno es asegurarnos de entender exactamente cuál es esa amenaza. Confiamos plenamente en que el riesgo para los Estados Unidos es extremadamente bajo».
Si bien los reportes de la prensa local apuntaban a que Shipilova contrajo la peste neumónica —una variante de la enfermedad capaz de propagarse entre personas mediante las gotículas expulsadas al toser o estornudar—, los CDC señalan en su sitio web que la transmisión directa entre humanos es un evento poco frecuente, requiriendo un contacto cara a cara prolongado con un individuo infectado. Los CDC confirmaron que se mantuvieron monitoreando de cerca los reportes sobre el presunto caso en Rusia en coordinación con otras dependencias gubernamentales.
Por su parte, el exdirector de los CDC, el doctor Robert Redfield, manifestó su preocupación ante la posibilidad de que Shipilova hubiera contraído el patógeno en el contexto de un arma biológica, argumentando que, al tratarse de una trabajadora de laboratorio, un accidente de esta índole debió haber derivado en la administración inmediata de antibióticos, los cuales combaten eficazmente la bacteria Yersinia pestis causante de la peste. Redfield cuestionó si la magnitud de la respuesta y el aislamiento de contactos apuntaban a una cepa modificada. En tanto, tras una conversación con Vladímir Putin, el presidente estadounidense Donald Trump declaró a los periodistas en la Casa Blanca que confiaba en que el caso no estuviera vinculado a un arma biológica, señalando que las autoridades rusas le aseguraron que la situación estaba bajo control.
Source: Daily Mail | Salud.




