Estructura del poder y manipulación
Por Cándido Mercedes

La vida en sociedad es el desencadenante de los conflictos. La sistemacidad de ellos, su recurrencia, nos dice los síntomas estimulantes de las disfunciones que gravitan en una sociedad determinada. La vida en sociedad expresa toda la variedad que conforma la dinámica humana y su contexto material de existencia. La política es parte de esa vida social.

Aquí, en cambio, la políticalo sobredimensiona todo y lejos del ser el eje amortiguador, el puente redituablede los signosde conflictividad, loacentúa. La política quedeberíaser el caucedel atajo,de la canalización y ritualizaciónde los conflictos, de impedir quese agiganten y no nos hiedren como tejido social. En República Dominicanala política ysu ejedeacción en los últimos 21años es creadorade la mayoríade los conflictos colectivos quesedan, dado laestructuraatómicadel poder. Su configuración yvisiónes la ceguera moral.

El poder y la política que no son mundos divorciados, en laestructuradel poder,se ha sobredeterminado una dicotomía en la sociedad paracreartodo un poder corporativo donde: poder, negocios y políticaestán inextricablemente unidos; empero, negocioses el ejetransversalde la política. La políticase constituye en el axiomade los negocios con el enorme paraguadel Estado como sombra protectoraque “Legaliza” la subyugacióndel poder y con ello, a la sociedad. El poder, así fraguado, no tiene como lupalasrazones para obedecer y desobedeceren el campo de los interesesde la sociedad.

Todo su corpusse “unifica” alrededorde la corporación,del poder corporativo, condosaccionistas principales. Su “virtud”es el dinero quese mimetiza en la doblezde susactores, en su cinismo y simulación másestentórea,de unaretórica sin aliento. La opacidad ha sido suancestro, sugénesis y prolongación y al mismo tiempo, sus límites,fragmentación,fractura y crisis.

Los trastornosde doble personalidad yde identidad disociativoque acusan los últimos gobernantesque hemos tenido en el ejerciciodel poder, ya no pueden seguirdándole éxitos. Las pantallas, lasventanas, son otras. Sus libretosque por añosos, espantan y la hediondez y pestilenciaya no logran persuadiren sus actuaciones. La complicidad comienzaa gemir en el murmullo de la “Salvación”. El hiatose multiplica por todas partes, merceda la descomposición política quese fue incubando en los últimos 12 años por lafaltadetransparencia yrendiciónde cuentas. El discurso hablado y escrito perdió su encanto y lozanía. Nopuede pontificar nadieque ha tenido losresortes del poder y conél comenzóla estructura del poder momificado en el Dios dinero, en lacaracterizaciónde la opulencia y en el desarrollode la corrupciónorquestadadesde una perspectivasistémica, endémica,estructurale institucional, dondeellase ha situado en una hipercorrupción como productode la impunidad que ellos mismos han diseñado y llevadoa cabo.

La corrupción noes intrínseca a la sociedad política dominicana. Juan Bosch gobernó y su gobierno no fue corrupto. La corrupciónes una construcciónsocial, cultural, política, quetraebeneficiosa esos mismos que no hantenido la voluntadpolíticapara amenguarla y hacerdesaparecer la impunidad. A partirdel 2005, no hubo velo ni virginidad ni ataduras para el ejerciciode la corrupción. No tanpretérito exigíanque dondeestá la corrupción y enarbolaban comoexpresiónde su nitidez las docenasde leyesa favorde la transparencia. “Olvidaban”que las leyes son necesarias, empero, no suficientes, sobre todo, si no haytalantede quienesejercen la más alta instanciadel poder.

Tenemos unosactores políticos quedesde el Estado mienten, manipulan, desinforman, ejemplos paradigmáticosde la postverdad. ODEBRECHT, como antorchade crisis y oportunidad, los ha visibilizado en todas sus facetas, dimensión, esplendor ydecadencia. Marcelo Bahía Odebrecht, valoraría que nuestro paísera una seguridad para la corrupcióny la impunidad. Llorente y Cuenca, una firma Española,escribiríaen el mesde diciembre del 2016 “República Dominicana, un paíscaracterizado por el paraíso de la corrupción y el narcotráfico”.

Esacartografíade partede la estructuradel podersedebe en gran medida a la descomposición de los actores políticos,que fueronal Estado, con unaagenda oculta que más alláde su anhelode poder queregodea sus egos, el cuerpo doctrinariode su ideologíaes el dinero. Unos, parafermentarse y otros como feloníade su pasado. Toda la materialidadqueda el dineroes la “excusa” para invalidar su pasadoeconómico, social.

Esa mirada oscura del poderque hadevenido en unaestructura del poder oblicua producirá en los próximosaños un estadode crisis. Zygmunt Bauman en su libro Estadode crisis, nos dice que el concepto “evoca la imagende un momentodetransicióndesde una condición previaa otra nueva; una transición necesaria para podercrecer, elpreludio a un estatus diferente y mejor, un decisivo paso adelante”. Nos encontramos, entonces, conactores políticos sinsensibilidad, sin consciencia moral, sin la más mínimaatadura con el juiciode la historia. Su presentees su vida, sinresguardoéticopara el porvenir

Los actores políticosactuales, en su hegemonía, pretenden miniaturizar todo lo que noes partede su articulación en la construcciónde un Estado Corporativo, con signos ostensiblesde atomización. Lagrosera corrupción y su germen de su crecimiento, la impunidad no puedeseguir gravitandode manera tan pastosa, tan fangosa, en el cuerpo social dominicano. ¡Estamos en presenciade una descomposición política (ODEBRECHTes su curvatura) y ello nos señalala necesidadde acometer,de irrumpir con una nuevaeclosiónque nos dibujeun nuevo modode vida, una diferente convivencia, una intensificaciónde lasrelaciones sociales que coadyuve a una faceta superiorde lo colectivo!

Nos encontramos frentea una caldera en ebullición moral que nos permitirá una rupturaen la dinámicade la culturade lo mío, en el espacio paradesmontar esaestructura del poder delrentismo, en la apropiaciónde lo público, diezmando, asolando lo social colectivo.

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